
No tuve otro remedio que llamar a la grúa.

Que me trajo el auto "hasta la esquina del garage" y se negó a dejarlo en el garage porque según el la calle es chica. Muchas veces han parado grúas allí, perfectamente en orden. Supongo que habrá sido determinante mi indiferencia ante sus sugerencias coimísiticas.
Conclusión, a pesar de la grúa, me hizo falta un bidón para cargarle agua al auto y hacer los últimos 50 metros.
Hoy me siento así.






